Cuando Microsoft deja de dar soporte a un sistema operativo, los ordenadores siguen funcionando exactamente igual que antes. El problema no es que dejen de funcionar: el problema es que dejan de ser seguros. Cada vez que se descubre una vulnerabilidad nueva en Windows 10, nadie la va a corregir. Y las vulnerabilidades sin corregir son puertas abiertas para ataques.
Qué pasa exactamente cuando un sistema operativo pierde el soporte
Durante el ciclo de vida de un sistema operativo, Microsoft publica actualizaciones de seguridad regularmente para corregir vulnerabilidades que se van descubriendo. Cuando termina ese ciclo, las actualizaciones se detienen pero las vulnerabilidades siguen apareciendo. Los atacantes lo saben y a menudo guardan exploits para usarlos justo cuando el sistema pierde el soporte, sabiendo que ya no habrá corrección.
El ejemplo más conocido fue WannaCry en 2017, que aprovechó una vulnerabilidad en Windows XP para extenderse por empresas de todo el mundo. Microsoft ya no publicaba actualizaciones para XP, pero tuvo que hacer una excepción y publicar un parche de emergencia ante la magnitud del desastre. No siempre ocurre eso.
En España: el 50% de las PYMEs sufrió algún ciberataque en 2026, y los sistemas sin soporte son uno de los vectores de entrada más frecuentes. Mantener equipos con Windows 10 conectados a la red de la empresa es un riesgo que aumenta con el tiempo.
¿Todos los equipos con Windows 10 tienen que actualizarse ya?
Depende. El riesgo real depende de para qué se usa el equipo y cómo está conectado. Un ordenador con Windows 10 que se usa para tareas administrativas sin acceso a datos sensibles y detrás de una red bien configurada tiene un riesgo menor que uno con acceso a historiales de clientes conectado directamente a internet.
Lo que sí es cierto es que el riesgo crece con el tiempo. Cada mes que pasa sin actualizaciones de seguridad es un mes más de vulnerabilidades acumuladas sin corregir.
Las tres opciones que tiene tu empresa
Actualizar a Windows 11
Es la opción recomendada si el hardware lo permite. Windows 11 tiene requisitos mínimos más exigentes que Windows 10, especialmente en cuanto al procesador y una característica de seguridad de hardware llamada TPM 2.0. Muchos equipos de más de 4-5 años no cumplen estos requisitos y no pueden actualizarse a Windows 11 por software: necesitan ser sustituidos.
Pagar por actualizaciones de seguridad extendidas
Microsoft ofrece un programa de Extended Security Updates (ESU) de pago que permite seguir recibiendo actualizaciones de seguridad para Windows 10 durante un período adicional. El coste aumenta cada año y solo cubre actualizaciones de seguridad, no nuevas funcionalidades. Es una solución temporal para ganar tiempo, no una solución permanente.
Sustituir los equipos que no pueden actualizarse
Si el equipo no puede ejecutar Windows 11, la renovación es la opción más limpia a largo plazo. Los equipos nuevos con Windows 11 y hardware moderno funcionan mejor y tienen soporte garantizado hasta 2031.
Antes de decidir qué hacer con cada equipo, merece la pena hacer un inventario: qué equipos tienes, en qué sistema operativo están, si son compatibles con Windows 11 y para qué los usa cada persona. En muchos casos la actualización a Windows 11 es sencilla y gratuita si el hardware lo soporta. En otros, la sustitución es más rentable que pagar años de soporte extendido.
Qué hacer si no sabes en qué situación está tu empresa
El primer paso es saber qué tienes. En el diagnóstico gratuito reviso el sistema operativo y el estado de actualizaciones de todos los equipos, te digo cuáles pueden actualizarse a Windows 11 y cuáles necesitan ser sustituidos, y te propongo un plan para hacer la transición sin interrumpir el trabajo diario.
¿Sabes qué sistema operativo tienen tus equipos?
En el diagnóstico gratuito revisamos el estado de tus equipos y te digo exactamente qué tienes que actualizar y en qué orden.
Solicitar diagnóstico gratuitoSin compromiso. Te respondo en menos de 2 horas laborables.